UNA HERMOSA VISITANTE
- Luis Ignacio Muñoz
- 19 abr 2018
- 1 Min. de lectura
La oyó taconear por el pasillo pasada la medianoche. Entró al cuarto donde él dormía sin abrir la puerta que creía cerrada. Todo empezó a ocurrir como algo deseado desde siempre. La amó y ella lo amó como nunca antes nadie lo hizo ni quiso hacerlo. La retuvo con fuerza entre sus manos para que nunca más se fuera pero al llegar el sueño, y después al abrir los ojos se dio cuenta con cierto desasosiego que todo lo había soñado. Era demasiado fantástico para ser verdad. Esa mujer. Esa noche con ella. Un maldito sueño. Pero al levantarse de la cama el par de zapatos de tacones inverosímiles, color plateado un junto al otro cerca de la cama.
Muy bueno, pero revisa la última frase, le falta el verbo y es clave